El Paro Nacional fue ejemplo de masividad y combatividad

Viernes 16 de Octubre de 2009 13:42 Jorge Farinacci Fernós Artículos
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En 1998, Puerto Rico vivió la Huelga del Pueblo en contra de la venta de la Telefónica. Dicho proceso ha sido el estándar principal para medir la masividad y combatividad de las diferentes luchas sociales que se han dado desde entonces. Hasta el jueves, 15 de octubre de 2009. Ese día Puerto Rico vivió más que un Paro General o Nacional; vivió un Paro del Pueblo. Las calles de San Juan no dieron abasto para tanta gente. Casi una decena de marchas simultáneas arroparon el área metropolitana y se concentraron en una de las principales sedes dónde habitan los que el Gobernador Luis Fortuño llama “los dueños de Puerto Rico”: Plaza Las Américas.

Mientras en la Milla de Oro el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASyL)-Coordinadora Sindical paralizaba, junto a los Camioneros, la zona bancaria del país; mientras miles de universitarios se congregaban frente al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico; mientras miles de trabajadores y trabajadoras se encontraban en el Centro Médico, en el Coliseo de Puerto Rico, en las inmediaciones del Hiram Bithorn; se paralizaban los muelles; se paralizaban centros comerciales regionales. Todo el pueblo de Puerto Rico, de alguna manera u otra, se solidarizó y participó de esta verdadera actividad de pueblo: desde sus bocinazos en las carreteras hasta su abstención de hacer compras. El 15 de octubre, en Puerto Rico, no fue un día normal.

Por su parte, el Movimiento al Socialismo (MAS) se unió a su pueblo trabajador y aportó su granito de arena en la lucha: repartiendo 10,000 ejemplares del último número de su periódico Rumbo Alterno (edición especial sobre la Huelga General y la necesidad de continuar la lucha después del Paro Nacional), participando en las actividades de protesta en los Muelles y centros comerciales regionales, y constituyéndose en dos contingentes: el contingente del MAS en la Milla de Oro dirigido por su Comité de San Juan y el contingente de la J-23 en la Universidad de Puerto Rico, dirigido por sus Comités de Arecibo y Río Piedras. Además, decenas de miembros de nuestra organización marcharon con sus respectivos sindicatos y organizaciones de pueblo, como la Federación de Maestros, la Unión Independiente Auténtica de la AAA, la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios, el movimiento Cooperativista, el Recinto Universitario de Humacao, el Comité de Acción de Estudiantes de Derecho, la Unión Independiente de Abogados de la Sociedad de Asistencia Legal, entre muchos otros. Además, apoyamos al Colegio de Abogados en sus faenas para la derogación de la ley de descolegiaci?ón de su gremio.

El Paro fue ejemplo de combatividad y masividad. Por un lado, la marcha del FASyL-CS, dirigida por la combativa UTIER, además de paralizar la zona bancaria del país, sirvió de faro de militancia clasista recordándonos de la necesidad de construir una alternativa política independiente del pueblo trabajador.

Por otro lado, la marcha estudiantil sirvió de gesta necesaria de resistencia y rebelión al tomar con fuerza, coraje y entusiasmo el Expreso Las Américas ante la mirada paralizada de la Policía y el apoyo rotundo de los motoristas que se encontraban en la autopista. Sin dudas, Puerto Rico tiene que estar orgulloso de su juventud universitaria y en general. La que no rehúsa enajenarse de los problemas de su país. Son los imprescindibles de todas nuestras luchas. Son la esperanza de que un Puerto Rico mejor no tan solo es posible y alcanzable, ¡sino ineludible!

Debemos continuar la lucha con más vehemencia, esto no se acaba con el Paro Nacional, todo lo contrario, acaba de empezar. No descansaremos hasta ver las reivindicaciones del pueblo concretizadas, en especial las del pueblo trabajador. Pueblo que carga en sus hombros el bienestar y el porvenir de todos y todas. Es imperativo no pausar. Que nuestra indignación se traduzca en lucha. Que entienda el gobierno al servicio de los capitalistas que este pueblo no le teme, no se amedrenta. Que haremos lo que sea necesario, desde paros intermitentes y continuos hasta una huelga general indefinida. Aquí nadie se quita. Aquí: ¡Se vale todo!